Un día te llevaré....
Recuerdo que cuando estaba escribiendo mi primera entrada en este blog, creía que sólo escribiría un par de ellas más y que lo dejaría olvidado. Como mucho, pensaba que llegaría a lo sumo a tres entradas... y mira ahora, llevo nada más y nada menos que once. Nunca pensé que llegaría a tantas, creo que aún vive en mi "mi yo" pesimista.
Cuando contemplo un libro, siempre me pregunto que es lo que guardará en su interior. Que historia será la que me cautive de nuevo. No es hasta que me lo termino de leer cuando realmente me deja cautivada de por vida, y ya no es eso sólo, si no la capacidad del autor para transmitir tantos sentimientos, pensamientos, detalles, relatos, historias enteras de vidas inventadas pero calcada a la realidad. Es sumamente asombroso como pueden hacer que mientras leemos alguna escena, podamos vivirla en nuestra cabeza como si de nosotros mismos se tratara, como si cada una de las palabras, de las direcciones, de los lugares emblemáticos los recorriéramos cada día. Os puedo asegurar que me conozco Nueva York, sin haber pisado ninguna de sus calles, como la palma de mi mano. Y si os digo de Italia, Londres o Roma... ¡ya ni os cuento! Es agradable pasear por el mundo entero cuando te apetezca, siempre y cuando tengas imaginación.
Esta vez sólo fue una película y no un intento fallido de plasmar el libro. Esto le ocurre a la mayoría de las proyecciones que nos venden en la gran pantalla, nos intentan plasmar el libro en la proyección y el resultado es erróneamente lo esperado.
Me gustó, me gustó porque sólo vi una película y no un intento fallido de un libro plasmado en la gran pantalla. Aparentemente no faltaba ningún detalle sobre la historia real, aunque para un verdadero fans de la saga, siempre habrá algún detalle que falte. Cuando la acabé de ver, la comenté con un amigo-fans de la saga literaria, y a pesar de tener sus críticas, me dijo que había estado bastante bien.
Mientras que la veía, no podía creer que tanta imaginación puede tener un escritor a la hora de plasmar sus pensamientos en un papel, porque aunque parezca fácil, no tiene pizca de que lo sea.
Por eso, a veces, quisiera escribir todo lo que se me pasa por esta ajetreada cabeza... pero cuando estoy sentada delante de mi viejo cacharro, todas mis ideas y palabras se esfuman como la espuma de una cerveza.
Quisiera tener la agilidad y la grandeza de poder sentarme y escribir verdaderas historias, capaz de cautivar hasta aquel del más allá. No éste, ni aquél...si no el de más allá. Tal como hicieron conmigo.
Desde aquí agradecer a todos aquellos autores que me han transportado a lugares de ensueño, de haberme hecho reír, llorar e incluso enojar.
Hacéis que este mundo sea un poco menos cruel.
Para llevar a donde quieras.


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